Monedas


 

   


Título: Monedas de casabe.
Autor: Esteban de Levi Arrieta Guardela.
Técnica: Tinta de café sobre casabe
Año 2020.

Mi obra  es una invitación reflexiva donde pongo en tela de juicio lo que somos y lo que creemos ser, por medio del enfrentamiento de dos elementos tan distantes y al mismo tiempo tan presentes en nuestra cotidianidad: los alimentos y el dinero que,  irónicamente, están unidos por las necesidades humanas; pero separados por la codicia y el poder. Nuestra América indígena, con su acervo cultural y ancestral nos ha legado un sinfín gastronómico y culinario. Tal es el caso  del casabe o pan de América, que con más de 30 siglos de existencia constituye nuestras raíces más profundas de la cultura y la supervivencia y hoy, en manos del artista, hacen una regresión nostálgica de lo efímeras e insignificantes que son nuestras huellas en el pergamino de la eternidad… Por su parte, las imágenes de monedas, algunas vigentes aún y otras descontinuadas, existieron en realidades distintas y su rastro  permanecerá en el polvo del olvido.

Una moneda no solo  representa el capital económico de un país, también representa una hegemonía gubernamental, una gruesa muralla de arbitrios y reglas que se sitúa en una temporalidad, un territorio, una población determinada… Posesionándose en el colectivo imaginario como un símbolo de poder, estabilidad y garantías, contrastada con el frágil y quebradizo casabe, pero siempre presente en la gran mayoría de los pueblos de América desde hace 3000 años.

Todo aquello que hemos creído ser o mejor dicho, nos han querido hacer creer que somos, muta, cambia, se desdibuja con el paso de los tiempos y las moda; pero el casabe al igual que muchos elementos de nuestras culturas originarias, permanece inmutable recordándonos  lo que somos, develando nuestra realidad. Realidad –horrible y asombrosa- de la que no podemos huir.

 

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Lo que sabe el casabe

  Se raya la mandioca. Se exprime en el sebucán, Se le saca el yare, Se cierne el mañoco, Se asa en el budare, Se asolea un rato...